Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas

Etapas

lunes, 11 de junio de 2012




Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, cerrando puertas o cerrando capítulos. Lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van terminando. 

 ¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó tu relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en repetir el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual cosa. 

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados a ir cerrando capítulos, a pasar la página, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y a seguir adelante. 

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. 

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! 

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar la vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. 

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El repetir "tu película personal" para darle y darle al asunto. Lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte. 

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no dejas ir? ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?) ¿Necesidad de aclaraciones? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron? 

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio. 

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierra la puerta, pasa página, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Por salud mental, por amor a ti mismo, desprende lo que ya no está en tu vida. 

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste solo. Por lo tanto, es costumbre vivir contigo mismo, y es un trabajo personal aprender a vivir solo, sin la compañía humana o física que hoy te duele dejar ir. 

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque recuerda, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate. 

Hay muchas palabras que significan salud mental y cualquiera que escojas te ayudará a seguir adelante con tranquilidad. 

¡Esa es la vida! 


Paulo Coelho 

Unlocked

viernes, 11 de mayo de 2012


Ahora que puedo despedirme como quisiera haberlo hecho entonces, ahora que puedo ser objetivo con este “adiós”, ahora que ya nos hemos hecho daño… Ahora que ya hemos roto corazones, ahora que no sé si cuando me marche volveré a verte algún día... Te pido perdón ahora, te pido perdón por todos los viajes que no hemos hecho, por todos los lugares a los que no fui contigo por falta de tiempo, perdón por haberte dado demasiados abrazos, perdón por haberme sentido feliz a tu lado, por haberte comido a besos y a mordiscos... Perdón por no saberte cantar canciones, por levantarme despeinado, por ser lo primero en lo que pensaba al despertar...


Te pido perdón por sentir todo lo que sentí, porque te abracé demasiado fuerte y con demasiadas ganas, porque te cogí de la mano y no quise soltarte. Te pido perdón porque quise hacerte el amor en todas partes, perdón por lo poco que te llamé por teléfono, por no enviarte demasiados mensajes y por ser ya tarde cuando me di cuenta de todo. Perdón porque te dije cosas que no sentía cuando me enfadé y tonteé para hacerte sentir celos, perdón por querer quitarte los enfados con abrazos y besos, por no saber enfadarme, por no saber decirte que no.


Perdón porque creí que la distancia sólo separaría nuestros cuerpos y no nuestros corazones, porque no quise dejar de sorprenderte, perdón si no te hice caso cuando me decías algo. Te pido perdón así, de este modo, porque no te conté todo, no te dije el miedo que me daba que todo terminara algún día. Te pido perdón por el momento en que te dije que te quería...


Y vengo a despedirme ahora que tengo que irme, ahora que tengo miedo, ahora que aún tiemblo si sé que vas a aparecer por la esquina. Así que, te regalo una despedida antes de marcharme del todo, porque tal vez mañana te dejaré una hoja en blanco pero no sabré qué decirte, y es que siempre se me dieron mal las despedidas... Pero aún así, espero siempre poder abrir el álbum de fotos de mi memoria y pensar que valió la pena conocerte, aunque por entonces no supiera decirte adiós. Y que esta despedida sirva para recordarnos siempre por qué te quedas y por qué yo me marcho.







Viviendo de recuerdos

domingo, 29 de abril de 2012


Ya perdoné errores casi imperdonables.
Ya traté de sustituir personas insustituibles,
y de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
pero también yo decepcioné a otras.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado, pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto, y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y
tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo).

¡Pero sobreviví y todavía vivo!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar,
recuerda que tan sólo estás
en la primera etapa de tu vida.


Adaptación de un texto de
Charlie Chaplin


domingo, 11 de diciembre de 2011
.
 
Si me preguntaran que cual es la persona más cabrona que he conocido diría que fuiste tú. Pero claro que recuperaría todos los momentos, todas las fotos perdidas, todos los mensajes y las llamadas, todas las tonterías, cada fiesta, los primeros días, los últimos e incluso los malos momentos... y sólo quitaría el final, ese final silencioso, con ese mal rollo en el aire o con las últimas miradas de enfado.

Sí, lo sé, fueron momentos muy bonitos e importantes para ambos, pero también lo he llegado a pasar realmente mal por alguien que me acabó demostrando que no merecía del todo la pena y que no pensaba cambiar ni siquiera un poco por mí. Y ya es hora de pasar página, y esta vez sin ti y sin el miedo de manchar de nuevo el papel.

Echarte de menos no entraba en mis planes, pero hasta hace poco todavía ha habido días en los que lo único que me llenaba eran tus recuerdos y me alegraba unos instantes. Y supongo que dentro de un tiempo, cuando ya hayamos perdido todo contacto y vuelva a pensar en ti, me preguntaré si habrás cambiado... pero me quedaré con la duda.

Pensé que todo sería diferente, creía en ti, creía en mí, aunque ya veo que me equivoqué. Pero ¿sabes? no me arrepiento de nada, actué como sentía que debía hacerlo y por lo menos lo intenté.

No te espero ni te esperaré, pero los momentos no se olvidan tan fácilmente, y a las personas menos.



Toronto 2011

miércoles, 14 de septiembre de 2011

 .


Y todo esto quedará como un recuerdo.



Y gracias, gracias por


estas 3 semanas, esas 5 horas bajando por Yonge St. y que no se acaba, ¡que no se acaba!, por los ratones de la Neill-Wycik, los intentos de comer sano, acabar probando todos los restaurantes de fast food con que nos encontrábamos, por recorrer Chinatown en busca de souvenirs baratos, por los 8 kilos de arroz, por las Oreo doradas, por las tortillas de patata, por sobrevivir al diluvio universal, por comprar hot dogs en cada carrito de las esquinas, porque St. Lawrence's Market era más pequeño de lo esperado, por pedir Fanta y que te sirvan Vodka, por las pizzas que se derritieron en el horno y acabaron como puré, por ver atardecer desde el puerto, por el intento de ir al concierto de Ke$ha, por la no-excursión a Algonquin Park, por los paseos inútiles por Little Italy y Korea Town, por las noches en Madison, por el día en Mississauga, por las Fantas de sabores, por quedarnos dormidos en cualquier parque y en el metro, porque Fort York es un must, por las decepciones de Lara, por la fiesta de cumpleaños de Natalie, por las cataratas del Niágara, por los chubasqueros de plástico, por “hacer un Lara”, “hacer un JoseLu”, “hacer un Gonzalo”, “hacer un Cristina”, por el recorrido en el Maid of the Mist, por ver los fuegos artificiales sobre las cataratas, por el Weekly Pass, por el tranvía, por los monólogos sin gracia de College 414, por la planta 4ª del Royal Ontario Museum, por subir a la CN Tower, por el City Pass, por recorrer en bici las Toronto Islands al más puro estilo “Verano azul”, por ver el skyline de Toronto mientras anochecía, por ver cómo se follaba con ropa en los bares del barrio gay, por la audioguía de Casa Loma, por experimentar con pelos en el Museo de la Ciencia, por el viaje a French Canada, por las risas de la Xuxa mientras intentábamos dormir, por las jodidas cuestas de Quebec, por desayunar en un McDonald's, por la piscina del hotel, por la lluvia y el desayuno delicatessen de Montreal, por la media hora de espera para subir a la torre del parlamento de Ottawa, por el ferry de las Thousand Islands, por el “increíble” zoo, por el Dollarama, por el paseo nocturno en High Park contando historias tétricas, por la Boat Party, por el musical de Billy Elliot, por estar en el nivel avanzado de Hansa, por los japoneses, por conseguir nuestro certificado y no ir a clase el último día, por las camisetas del Kensington market, por el Outlet, por la última noche firmando banderas, por ayudarme cuando me cancelaron los vuelos...


Por muchas, muchas cosas...


A los que estuvieron desde casi el primer día, Clara, Cristina, Uxia, Pipo, Jordi, José Luis, Cati, Lara, Xavi, Manel, Miguel, Carlos, Noemí.

Y para los que llegaron después, Damián, Inés, Carla, Sandra, Pili, Ana, Ramón, Pablo, Carlos, Masa, Naoto.



De nuevo,

Chicos, gracias por todo.
Volveremos a vernos,
en algún momento,
en algún lugar.



=)